La lucha libre argentina está una vez más de luto tras el fallecimiento de un luchador de extensa trayectoria que dio vida a numerosos personajes.
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Juan Manuel Figueroa, conocido por ser uno de los intérpretes oficiales de La Momia en Titanes en el Ring a partir de 1974 falleció este miércoles a los 76 años. El luchador tuvo una nutrida carrera dentro del catch argentino y formó parte de distintas etapas del histórico programa transmitido por televisión abierta.
Este clásico luchador entrenaba lucha grecorromana en el Club Vélez Sarsfield. Ingresó a Titanes en el Ring en 1973, luego de ser visto junto a otros compañeros mientras practicaban lucha en Mar del Plata. Por entonces, uno de sus amigos, Agustín Torrubia, había sido convocado para interpretar al Príncipe de Nápoli y Figueroa viajó junto a un grupo de conocidos para visitarlo.
Durante aquella estadía, los jóvenes se subieron al ring y practicaron lucha, una escena que llamó la atención de Karadagián, quien les propuso que lo visitaran en Buenos Aires. “Nos vio luchar, le gustó y nos comprometió a nosotros de cuando vinieran ellos a Buenos Aires que fuéramos a visitarlo. Hicimos eso y cuando lo visitamos nos incorporó al programa”, recordó Figueroa en una entrevista en 2004, recogida por Legado Titanesco, la miniserie web que homenajea a Titanes en el Ring.
A partir de 1974, Figueroa fue el tercer intérprete oficial de La Momia, a la vez que encarnó a lo largo de su trayectoria otros personajes del programa como El Androide, El Olímpico, El Dogo, Cutral-Có y Dink-C. En la temporada 2001 personificó a Mano Negra y El Faraón. También estuvo en el programa Lucha Fuerte entre 1988 y 1989, donde dio vida a Ro-Box y Anuk El Esquimal.
Dentro del ámbito del catch, numerosos compañeros y fanáticos despidieron a La Momia con cariño en redes sociales. En diálogo con Detrás de la Máscara, el luchador de Titanes en el Ring Julio César definió a Figueroa como “un amigazo” al que conoció entrenando en Vélez, con quien fortaleció un vínculo cuando comenzó a trabajar con él en Titanes tras ser contratado en 1982. Remarcó especialmente el profesionalismo y la disposición de La Momia para transmitir sus conocimientos: “Si tenía que enseñarte algo, te lo enseñaba. El negro no tenía ningún tipo de problema”.
Una de las últimas veces que hablaron fue apenas diez días antes de su muerte. Ambos mantenían el contacto a través de mensajes en los que conversaban sobre distintos temas, como política y cuestiones gremiales. Para Julio César, Figueroa fue alguien que se destacó tanto por su calidad humana como por su desempeño profesional: “Era una persona excelente y un profesional de primera. Era una excelente persona, dentro y fuera del ring”.
Demetrio Garcilazo, luchador con 49 años de trayectoria recordado por interpretar personajes como Demetrio El Gladiador en Titanes y Khumo en 100% Lucha, explicó que Figueroa fue un compañero con quien construyó, a lo largo de décadas, una amistad basada en el respeto y la profesionalidad. En ese sentido, rescató especialmente la confianza que existía entre ambos. Como ejemplo, mencionó que en varias oportunidades invitó a Figueroa a participar de eventos de su troupe Colosos de la Lucha y, cuando no podía asistir, le prestaba su traje original para que el personaje estuviera presente: “Eso, en el ámbito de la lucha, es muy difícil encontrar esa amistad y ese compañerismo”.
Al recordar su vínculo profesional, Garcilazo destacó también la preocupación que ambos compartían durante la temporada 2001 de Titanes en el Ring por ofrecer un buen espectáculo. Para él, esa era una de las características de los luchadores de aquella generación: “Nosotros mirábamos siempre cómo hacer que la gente se vaya conforme en cada evento y en cada lucha”. “Es un señor luchador que ha hecho mucho por la lucha libre argentina”, subrayó sobre el aporte de Figueroa a este deporte-espectáculo y enfatizó que lo recordaría siempre con cariño.

Por su parte, Julio «Blacky» Falóttico, uno de los creadores de Legado Titanesco, recordó su primer encuentro con Figueroa en 1997, cuando tuvo acceso a los camarines de Titanes en el Ring y pudo verlo caracterizado como La Momia. Aunque ya lo había visto en televisión y durante una visita a los estudios de Telefe en 1982, aseguró que conocer al personaje de cerca había sido una experiencia impactante: “Siempre comparo esta relación de haber conocido a la verdadera Momia con haber conocido a Maradona. Los pongo en la misma altura porque son íconos para mí”. A partir de aquel encuentro nació una amistad que, según recordó, estuvo marcada por el agradecimiento y por cada foto, autógrafo, historia y anécdota compartida.
Con el paso de los años, Falóttico descubrió también al hombre detrás del personaje y destacó la generosidad y calidad humana de Figueroa. “Fue para mí mágico haber conocido a Juan Manuel Figueroa, al ser humano, al hombre, al luchador, a la persona, un ser extraordinario”, afirmó. También recordó con especial afecto que Figueroa había interpretado al Androide, otro personaje que admiraba, y una anécdota familiar: su hija le tenía miedo a La Momia y, después de entrar en confianza, pudo fotografiarse con él. Incluso mencionó que en una ocasión Figueroa se había puesto el traje para saludarla por su cumpleaños. Para «Blacky», esas experiencias resumían quién había sido este luchador: “La verdadera Momia Blanca de Titanes en el Ring, un ser humano extraordinario”.
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