Atomic Wrestling Action, un proyecto que busca formar nuevos luchadores y abrir un espacio para la disciplina en el norte del país.
El epicentro de la lucha libre argentina está en Buenos Aires, tanto en la actualidad como históricamente. También hay registros de movimientos locales en Santa Fe o Puerto Madryn, pero el norte argentino es un terreno que no ha sido explotado más allá de alguna gira puntual o presentación especial de alguna agrupación luchística. Sin embargo, recientemente en Chaco ha surgido un proyecto que busca dar sus primeros pasos: Atomic Wrestling Action (A.W.A).
Cristian Sánchez, de 28 años, busca hacer crecer esta iniciativa en Machagai, ciudad cabecera del departamento 25 de Mayo, que tiene unos 32.000 habitantes según datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022.
Fanático de la lucha libre desde chico, cuando veía WWE y 100% Lucha por televisión, Sánchez vivía en la ciudad bonaerense de Berisso. Le gustaba ver la agilidad de Rey Mysterio y jugaba a ser Hip Hop Man contra su hermano, que elegía a Delivery Boy. En 2018 empezó a entrenar en Lucha Extrema, la agrupación que encabezaba Musambe Tutú, donde conoció y entrenó con varios luchadores locales como Django. Después también entrenó un par de meses en Argentina Selection Wrestling (ASW), cuando esa agrupación comenzaba a funcionar en Ensenada bajo la dirección del Ninja, Joe Frank.
Por motivos familiares derivados de la salud de su abuela, alrededor de los años de la pandemia se mudó a Chaco, de donde eran originalmente sus padres, sin haber tenido siquiera la chance de disputar su primera lucha ante el público. Sin embargo, sus sueños no se detienen. «No bajo los brazos. Siempre salgo a correr, entreno y le pido a Dios. Va a llegar el momento», expresó en diálogo con Detrás de la Máscara.
Este año estuvo cerca de concretar su objetivo durante un viaje de una semana que hizo a Buenos Aires. Fue uno de los seleccionados en el tryout que hizo Titanes en el Ring, en el que lo integraron directamente al grupo avanzado de las prácticas por su condición física y sus habilidades. Sin embargo, al terminar las pruebas tuvo que dejar pasar la oportunidad que se le presentó. «Les conté la verdad: fui a hacer el tryout para ver si yo tenía las condiciones, lo que se necesita para hacer esto», expresó.
Sánchez tuvo que elegir entre regresar a Chaco o hacer realidad su sueño en ese momento y empezar de cero una nueva vida en Buenos Aires, con todo lo que eso implicaba, más allá de contar con el aliento de quienes lo habían elegido. Aunque con dolor, está muy agradecido por la experiencia vivida y el trato recibido.
Este joven cuenta con los conocimientos y la práctica de la lucha libre adquiridos en Buenos Aires, pero también realizó el curso de instructor de deportes de combate. Actualmente en Machagai da clases de boxeo y kickboxing en AB Crosstraining, espacio ubicado sobre la calle Roque Sáenz Peña.
Él sabe que lo fundamental para enseñar catch es contar con un ring propio. «Sé que cuesta dinero, inversión, pero todo se puede con sacrificio y esfuerzo. En un año y pico, si se mete pata, se puede terminar un ring que sirva para poder enseñar», explicó. Mientras tanto, Sánchez busca conseguir colchonetas para practicar lo básico con un grupo, aunque sea pequeño, que comparta su misma pasión. También espera preparar físicamente a los prospectos, no solo para que tengan la presencia de un luchador, sino para que estén en condiciones para las contiendas.
Mientras reúne los elementos necesarios para los entrenamientos, Sánchez continúa dando forma a una idea que aspira a convertirse en un espacio de formación de lucha libre en Chaco. El desafío es grande, pero el objetivo es claro: abrir una puerta para que a quienes les guste el catch ya no tengan que recorrer cientos de kilómetros para acercarse a este deporte-espectáculo.











