Nacieron para recuperar un carnaval y encontraron en la lucha libre una forma de llevar alegría a quienes más lo necesitan.
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Hay luchadores cuyas contiendas no se disputan sobre un ring. Son aquellos que se meten en el territorio, que llegan hasta los lugares más profundos para tender una mano a quienes más lo necesitan. No pelean por un campeonato ni buscan una victoria: libran otro tipo de lucha, una que tiene como recompensa una sonrisa. En Campana, un grupo de amigos encontró en los personajes de la lucha libre una manera de librar esa batalla.
Titanes del Sanjón nació en 2014, en la ciudad bonaerense de Campana, como una respuesta de un grupo de amigos a la prohibición municipal de realizar el tradicional carnaval en la Plaza España. Durante un asado surgió la idea de recuperar la celebración mediante una carroza montada sobre un camión. El nombre fue elegido, por un lado, en referencia a la pasión compartida que tenían por Titanes en el Ring y Lucha Fuerte; por otro, la ciudad estaba atravesada por un sanjón que la dividía en dos sectores. En torno a ese lugar se había desarrollado una tradición carnavalera que se extendió durante dos décadas, entre 1956 y 1976, y que el nuevo grupo buscó recuperar y llevar al presente.
Para aquella primera presentación en 2014, los integrantes adoptaron personajes inspirados en la lucha libre y pusieron en marcha la propuesta a través de las redes sociales. El corso ambulante recorrió el centro de Campana sobre un camión, en el que montaron un ringside y realizaron la mímica de los combates típicos de este deporte-espectáculo. La estructura también contó con luces de colores y una banda en vivo, mientras los integrantes repartían unas 1.500 bolsas de caramelos entre el público. Aquella primera salida marcó el comienzo de una experiencia que, con el tiempo, trascendería la celebración carnavalera para convertirse en un compromiso social.

El proyecto también se vinculó cada vez más con el mundo de la lucha libre. A los pocos meses, el grupo tomó contacto con la troupe Colosos de la Lucha y realizó junto a ellos un espectáculo en el Parque Urbano de Campana. Tiempo después, comenzó a organizar nuevos eventos con el instructor de boxeo Omar Barrial y el talento de la agrupación Héroes de la Lucha. Así, los Titanes del Sanjón comenzaron a llevar actividades solidarias a barrios carenciados, acompañadas por nuevos espectáculos vinculados con la lucha, una combinación que se convertiría en una de las características de la grupo.
En lugar de cobrar una entrada, muchas de las propuestas consistían en realizar colectas de alimentos no perecederos u otras donaciones destinadas a merenderos. Esa decisión también marcó una definición de estos titanes, que buscó evitar que la presencia de personajes de lucha libre tuviera un fin lucrativo y priorizar su utilización como una herramienta para llevar alegría y acompañar a quienes más lo necesitaban.

Estos titanes saben que involucrarse para ayudar a quienes más lo necesitan también es una acción política, aunque su postura consiste en asistir por fuera de la política partidaria, entregando pequeños momentos de alegría sin esperar nada a cambio. “Esto era impensado, arrancó en un asado, hablando sobre un corso. Quién iba a imaginar que tantos años después seguimos vigentes», expresó Polincho, uno de los protagonistas del proyecto, en diálogo con Detrás de la Máscara. «La gente nos sigue acompañando porque básicamente hacemos solidaridad autogestiva: de la gente para la gente”, remarcó.
Polincho está caracterizado por una máscara de payaso con la lengua hacia afuera y una cresta colorida. Junto a él, otro amigo adoptó el personaje de Pepino el Payaso, con el rostro pintado como el luchador de Titanes en el Ring. Entre otras personas, también formó parte de esta aventura Tormenta Justiciera, pareja de Polincho, quien acompañó durante años las actividades del grupo con su característica máscara roja, hasta su fallecimiento por una enfermedad oncológica.
La vocación solidaria ha llevado a Titanes del Sanjón a visitar hogares, merenderos y asociaciones vinculadas con personas con discapacidad, entre otros espacios, no solo de Campana, sino también de distintos lugares del conurbano profundo. Desde 2020, incluso durante la pandemia de COVID-19, aunque no volvieron a organizar espectáculos de lucha junto a alguna troupe, el grupo mantuvo sus acciones solidarias y comenzó a realizar visitas periódicas a hospitales, especialmente durante agosto, con motivo del Día del Niño, y en diciembre, por Navidad. Todas estas actividades las difunden y comparten en sus redes sociales, en las que se los puede contactar para asistir con las donaciones.
Ahora, los Titanes esperan volver a combinar sus dos mundos: la solidaridad y el espectáculo de lucha libre. Porque, aunque el ring haya quedado atrás por un tiempo, la pelea nunca terminó. Siguen saliendo al territorio, poniéndose sus máscaras y llevando consigo aquello que los acompañó desde el primer carnaval: la certeza de que también se puede luchar produciendo alegría. Y que, algunas veces, la victoria más grande no es levantar un trofeo, sino conseguir que alguien que lo necesitaba vuelva a sonreír.
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