Defensas titulares y luchas clasificatorias para un combate de escaleras en mayo dieron forma a una cartelera sólida y llena de acción.
En una jornada primaveral en pleno otoño se llevó a cabo en El Teatrito un nuevo evento para RCW Latam: Cerca de la Revolución. Todos los cinturones estuvieron en juego, mientras que se terminaron de conformar los seis luchadores que combatirán por un premio, por el momento no anunciado, en una lucha de escaleras en el próximo evento: Revolución de mayo, a realizarse el domingo 17 de mayo, también en El Teatrito.
El espectáculo comenzó con una lucha en parejas. El equipo de “El super sello”, conformado por Matías Toledo y Chuck Dixon, se enfrentó a “Wildcard” Mike Brooks y Byron Blayre. Parejas ese día para ser rivales en mayo, ya que el equipo ganador tenía como premio clasificar a la lucha de escaleras.
“El super sello” asumió el rol de faces (héroes), y calentaron el ambiente antes de la lucha con unas «barras» (rimas) por parte de Chuck Dixon hacia los heels (villanos). Esto llevó a un inicio frenético en el que ambos equipos se fueron a los puños.
Chuck Dixon ofreció algunas versátiles movidas aéreas que asombraron al público. Matías Toledo no se quedó atrás y también se lució con mucha destreza y movimientos rápidos. Si bien Brooks, con su trash talking (maneja el inglés tan bien como los puños), y Blayre sacó filo a su navaja, o mejor dicho, sus codos y rodillas, no pudieron detener al sello que firmó su participación en la lucha de escaleras.
A pesar de la derrota, Blayre y Brooks mostraron muchas movidas en conjunto, mientras que “El super sello” se impuso por las ágiles movidas de cada integrante por separado.
Como segundo plato fuerte, se llevó a cabo otra lucha clasificatoria, en la que Ángel del Toro (face) se enfrentó a Enzo Roa (heel), con el aliciente de que había un árbitro especial invitado: el luchador Tomás de Parfum (heel).
Esta fue una de las luchas que más encendió al público, ya que de Parfum hizo todo lo posible para evitar que “el torito” saque ventaja por sobre Roa, con cuentas rápidas a favor del rudo, y cuentas lentas a favor de del Toro. El público retumbaba el recinto con cánticos en contra del árbitro y mensajes de aliento para del Toro.
El combate tuvo mucho dinamismo, vuelos por encima de la cuerda y dramatismo. En un momento del Toro respondió con una lanza un intento de Enzo Roa de liquidarlo con un impacto coast-to-coast (un salto desde una esquina a otra). Sobre el final del combate Enzo Roa quiso usar uno de los perfumes del uruguayo para atacar a del Toro, lo que hizo que el árbitro invitado se enojara con él, armando una trifulca que terminó con de Parfum lastimado y con del Toro aprovechando la presencia de un árbitro más neutral para llevarse su boleto para la lucha de escaleras. Luego del combate, se desquitó con de Parfum, cuyo zapato voló por los aires tras el ataque del “Torito”, dejando a vista de todos sus medias de Bart Simpson.
La lucha de escaleras de mayo será de seis participantes, de los cuales cuatro se definirían en combates, y dos por sorteo con bolilleros, con un método similar a los sorteos de Conmebol para la Copa Libertadores. Ya con la mitad de los clasificados confirmados, se procedió al sorteo para definir al cuarto, que terminó siendo Tomás de Parfum, que festejó, aunque sumergido en un mar de abucheos.
Para cerrar la primera mitad del evento, Ryan Klein, campeón argentino de RCW Latam, realizó un reto abierto por su cinturón. El desafío fue respondido por el imponente Chacal, para el asombro y la emoción de la fanaticada. Fue una lucha muy física. El enmascarado demostró toda su potencia física arremetiendo al campeón con contralonas, levantamientos militares y quebradoras. Sin embargo, el campeón demostró de lo que está hecho, ya que a fuerza de movidas aéreas y ataques rápidos logró retener su cinturón tras un competitivo encuentro. Tras sonar la campana, ambos gladiadores se dieron la mano en señal de respeto.
Luego de un receso de unos quince o veinte minutos, en el que el público renovó energías con el buffet, el evento se reanudó con otra defensa titular: la de los títulos en pareja de RCW Latam, en donde La Lucha Avanza (LLA) puso en juego sus cinturones ante el inédito emparejamiento entre el joven Juan Pollacchi y el experimentado Judas Cage. A diferencia de combates de eventos anteriores, LLA no dominó todo el encuentro, estuvo muy parejo en toda su extensión, con Pollacchi y Cage logrando congeniar, pese a las diferencias de estilos, tanto luchísticos como de personalidad. No obstante, Cage hizo honor a su nombre y abandonó a Pollacchi justo cuando éste se arrojó para un relevo que nunca se verá, pues Judas abandonó el ring. Si bien Pollacchi opuso resistencia ante los campeones, Gabriel y Percy liquidaron al retador con su remate: la “única zurda que vale”, y por partida doble.
Los rudos oficialistas siguen su sólido reinado, Percy podrá seguir con sus solos de guitarra al ritmo de Panic Show por unas semanas más, mientras que Gabriel seguirá farmeando aura con sus dos camperas. Por su parte, Pollacchi perdió a su compañero, acaso, futuro rival, pero se ganó una ovación del público luego del combate.
Posteriormente, llegó el momento del último combate clasificatorio: una triple amenaza entre Razor, Chuca y Franco Pedra, quien entró al ritmo de “Los piratas” de Los auténticos decadentes, armando un tren de la alegría que rodeó el ring e hizo bailar a gran parte del público, el anunciador y periodistas presentes, en un descontrol digno de un carnaval medieval.
Fue un combate lleno de acción donde se intercalaron los estilos de los tres contrincantes: la velocidad dinámica de Pedra; la contundencia de Razor; y los golpes despiadados de Chuca. El combate tuvo acción dentro y fuera del ring, silletazos y un final que tuvo a Chuca como el penúltimo clasificado.
Antes de proceder con el main event, se llevó a cabo el sorteo que definió al último clasificado a la lucha de escaleras. Si bien el sorteo se vio interrumpido por un desahuciado Vladimir Zukhov, ex-campeón argentino de RCW Latam, que empezó a bailar al ritmo de su propio conflicto de personalidad. y agitar al público que pedía a gritos que fuera incluido en el combate. Lamentablemente, ya sea el azar o la temperatura del bolillero, el último clasificado terminó siendo Byron Blayre.
De esta forma, la lucha será entre Chuck Dixon v.s. Matías Toledo v.s. Ángel del Toro v.s. Tomás de Parfum v.s. Chuca v.s. Byron Blayre. Todavía no se sabe qué estará en juego en ese combate, pero lo cierto es que será un combate que eleva por los cielos las expectativas. Los seis luchadores aparecieron una vez que apareció en pantalla el line-up y dieron un anticipo con un intercambio de golpes entre todos, del que Ángel del Toro salió como el último hombre en pie.
El show no terminó allí, faltaba el main event, en donde el campeón máximo, J-Master (face), defendió su cinturón Mundial de RCW Latam ante Gint Giovanna (heel), en una lucha de tres niveles del infierno.
La primera caída fue una lucha “normal”, en la que Gint Giovanna derrotó al campeón limpiamente, aunque tuvo sus momentos de juego sucio distrayendo al árbitro.
La segunda caída fue una lucha de mesas, en la que J-Master empató el marcador tras estrellar a Giovanna contra una mesa colocada en el esquinero, con un impacto tan fuerte que se habrá escuchado hasta en Egipto.
La tercera y última caída fue una lucha extrema en la que ambos se golpearon fuera del ring contra el mostrador del buffet. Se dejaron los pechos rojos como las salchichas luego de un crudo intercambio de machetazos. Se dieron con sillas, un monitor y hasta con mostaza.
El público estuvo dividido, hubo quienes apoyaron tanto al campeón como al retador, pero gran parte de los aficionados podrían concordar en que hubo una química explosiva entre ambos main eventers. Si bien Gigi fue un retador potente y de gran calibre, el pibe jota mostró su estirpe como campeón y retuvo su cinturón para cerrar el show.
Todavía no salieron a la venta las entradas para Revolución de Mayo, y falta saber mucha información sobre los futuros retadores de los campeones de la empresa. Lo único certero es que cerca de la revolución el pueblo pide sangre, y también escaleras.







