Foto: c.o.n.t.e.o
Bajo cero, el evento de RCW Latam trajo consigo un cambio titular y muchas historias a seguir desarrollando en el futuro.
Hacía frío. Las calles de la Ciudad de Buenos Aires estaban vestidas de un viento helado, y los fans, que esperaban por ingresar al Teatrito (Sarmiento 1752), estaban abrigados por la expectativa de qué depararía el cuarto show de RCW Latam en este 2026.
Antes de dar inicio al opener, primer combate de la noche, se cortó la música y todos los luchadores, árbitros, miembros del staff y el anunciador se pararon frente a la rampa de entrada. En la pantalla principal apareció una foto en la que se encontraban Gorutta Jones, Teniente Murphy, El Gran Jacobo y Mario Green Soto, todos luchadores de la escena nacional fallecidos en los últimos días de junio. The Funkation, el dueño de RCW Latam, tomó la palabra y pidió un momento para conmemorar la memoria y el legado de ellos. Hubo un minuto de silencio que se cortaba únicamente por el sonido de unas campanadas.
Luego del homenaje, sonó el tema de entrada de Byron Blayre. El hombre que ganó el “Ancho de Espadas” en la lucha de escaleras del evento anterior, Revolución de Mayo, subió al ring con la presea colgando de su cuello. El “Ancho de Espadas” representa una futura oportunidad titular por cualquier campeonato y en cualquier momento, sin previo aviso. “La Navaja Aérea” hizo una promo, es decir, un segmento en el que habló en el ring frente a los fanáticos. Presumió su victoria y dejó en claro sus intenciones de ser campeón máximo en cualquier momento.
Luego de las palabras de Blayre, se llevó a cabo la primera lucha, una gauntlet match. Estaba en juego una oportunidad por el Campeonato Argentino de RCW Latam (Mike Brooks, el campeón, diría the united states championship). Una gauntlet es un combate cuya estipulación consiste en que empiezan dos luchadores en el ring y cada dos o tres minutos se van sumando, de a uno, otros luchadores. En este caso, fue una contienda de cinco participantes: Chuca, Ian Vertigo, Razor, Ángel del Toro y Judas Cage. Cualquier luchador podía eliminar a otro por medio de la cuenta de tres o rendición, y el ganador del combate sería el que elimine al último que se quede con él.
Iniciaron el combate Chuca e Ian Vertigo, quien regresó de una lesión que lo marginó de los cuadriláteros por dos años. Luego, se fueron sumando los demás luchadores. El último en sumarse, Judas Cage, fue paradójicamente el primer eliminado. Cage parecería iniciar una faceta en la que tiene una crisis de personalidad, ya que en el momento en que se tenía que ir del ring se miró a un espejo ubicado sobre la barra del buffet y se gritó: “Te dije que me lo tenías que dejar a mí”.
Los últimos en quedar en pie fueron Ángel del Toro y Chuca. Previamente, Ian Vertigo había sido eliminado por Razor, y este último por del Toro. Luego de un ida y vuelta en el que parecía que la victoria podía ser para cualquiera de los dos, un Torito afilado remató a Chuca con una lanza para llevarse la victoria, y el derecho de ser el próximo retador al campeonato argentino.
Después de la gauntlet fue turno para que Gint Giovanna se enfrentara a Chuck Dixon, que venía acompañado por su amigo, el luchador Matías Toledo. Según los vídeos subidos a las redes de la empresa días antes del evento, el combate nació luego de que “Gigi” disuadiera a Dixon de unir fuerzas. Una oferta rechazada, que Giovanna respondió con un ataque feroz hacia Toledo como represalia para su nuevo enemigo.
Durante el combate, Dixon hizo gala de su atletismo con sus característicos movimientos aéreos. Su rival hizo pensar a todos que podía perder, pero no, era “Gigi”, un villano que se caracteriza por los juegos mentales y la manipulación. Giovanna ganó el combate haciendo que Dixon golpeara, sin querer, a Matías Toledo, y esta distracción fue el fruto que supo aprovechar “Gigi” para rematar a su rival y llevarse la victoria.
El siguiente encuentro fue una revancha. Nuevamente, La Lucha Avanza (Gabriel y Percy) pusieron en juego los campeonatos en pareja contra Franco Pedra y G-Devil. A diferencia del combate que tuvieron en Revolución de Mayo, este fue sin descalificaciones. Los campeones estrenaban nuevos atuendos: trusas blancas con detalles violetas, en alusión a La Libertad Avanza, el partido político del gobierno argentino.
Según los vídeos subidos a las redes de la empresa días antes, los retadores se ganaron la oportunidad porque el gerente general, Rob Dickinson, les encomendó la difícil tarea de conseguir una importante suma de dinero. G-Devil y Pedra hicieron de todo para conseguir ese monto, por ejemplo, intentaron trabajar como “trapitos”, es decir, hombres que “cuidan” autos estacionados en la calle. Incluso contemplaron la idea de vender la silla metálica que siempre acompaña al “diablito”. No obstante, J-Master fue quien los salvó al prestarle el dinero que necesitaban, y con eso lograron conseguir la revancha. Ese préstamo fue más bien una inversión para el Pibe J, y más tarde se revelaría por qué.
Posiblemente, más de un fanático quedó con algo de dolor de cuello, ya que en varios momentos la acción se llevó a cabo en más de una parte de El Teatrito en simultáneo. Mientras dos miembros de cada equipo se castigaban cerca de la barra del buffet, otra dupla de enemigos se castigaba entre la pantalla principal y la rampa de entrada. Un dolor de cuello justificado por la sed de apreciar violencia, porque en el combate se utilizaron armas, tales como una caña, un bate de béisbol y monedas.
Técnicamente, fue un tres contra dos, porque un elemento distintivo para este combate fue el uso lícito de la silla por parte de G-Devil. Este luchador, siempre que aparece lo hace con una silla plegable de metal. Este objeto se utilizó varias veces durante el combate para castigar a Gabriel y Percy. Si bien, los campeones dieron la talla en muchos momentos, la estipulación terminó jugando a favor de los retadores. Franco Pedra se lanzó sobre Gabriel y Percy, que tenían la silla y algunas monedas sobre ellos, y luego de cubrirlos, oficialmente, se consagró campeón en parejas junto al “diablito” G-Devil.
El público recibió con mucha alegría el cambio titular, y festejó, junto a los campeones, al ritmo de “Los piratas” de Los auténticos decadentes haciendo un trencito humano alrededor del ring.
Tras este encuentro, se hizo una pausa para que el público pudiera comprar comidas y bebidas en el buffet. Mientras tanto, una luz sola iluminaba los cuerpos derrotados y tendidos de Gabriel y Percy, que tan solo tuvieron la fuerza de entrelazar sus manos. La mano del otro era todo lo que podían tocar ahora, pues sus cinturones quedaron fuera de sus alcances.

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La pausa terminó con el anuncio del próximo evento: Countdown, que se llevará a cabo el domingo 16 de agosto, nuevamente, en El Teatrito. Se trata de un evento que se caracteriza por tener una batalla real de más de 30 hombres, similar al Royal Rumble de WWE.
Nuevamente, hubo una revancha. En este caso, se trató de la parte dos entre Mike Brooks y Ryan Klein. The Wildcard defendía el campeonato argentino (estadounidense para él) que le arrebató al propio Klein en Revolución de Mayo. Este combate fue más violento que el que tuvieron hace dos meses, ya que el ex campeón venía con sed de venganza.
Sin embargo, Brooks se traía un truco, no bajo la manga, sino más bien bajo su chaqueta, que dejó, convenientemente, colgada en un esquinero. The champ aprovechó una distracción del árbitro, sacó una cadena del abrigo, la envolvió en su mano y le propinó un derechazo a Klein que lo dejó noqueado, para después hacerle su remate y cubrirlo para llevarse la victoria por cuenta de tres. Más que el ruido de rotas cadenas se oyó el de rotos corazones, salvo para los tres o cuatro fans de Brooks, que retuvo su campeonato y enfrentará, próximamente, a Ángel del Toro, con el que tuvo un breve careo en la rampa de entrada antes de retirarse.
La lucha pre estelar fue la dosis de comedia para calentar a esos corazones rotos con risas. Juan Pollacchi se enfrentó a Tomás de Parfum. Antes de que suene la campana, se anunció que el perdedor de este combate sería quien ingresaría como número uno a la batalla real de Countdown. Parfum luchó como si defendiera las supuestas cuatro estrellas de la selección uruguaya, que por cierto, lucía en su atuendo. Pero se estrelló ante un Pollacchi que sacó a relucir su sagacidad para llevarse la victoria. Por segundo año consecutivo, de Parfum entrará como primer participante de la batalla real de Countdown.
En el evento estelar, J-Master defendió el campeonato máximo de la agrupación ante Mirko. Antes de que iniciara el combate, Byron Blayre volvió a aparecer. Simplemente ingresó y se ubicó entre el público, insinuando un eventual involucramiento en el combate para hacer uso del “Ancho de espadas”.
La presencia de Blayre distrajo al campeón, y Mirko aprovechó ese desliz para comenzar a atacar a J. “La fantasía” recibía uno tras otro verdaderos golpes de realidad por parte del retador. Sobre la barra del buffet, contra la pared, contra la rampa de entrada, e incluso, contra una reja fue azotado el campeón. Recién, cuando ambos volvieron al ring, sonó la campana.
Gran parte del combate fue dominado por Mirko. J-Master tuvo sus destellos, contraataques con los que mostraba que seguía de pie y que no le iba a poner las cosas fáciles al retador. Sin embargo, el castigo recibido se hacía notar. La reja contra la que fue conectado el “pibe J” se quedó marcada en su piel. Sin embargo, como si fuera un partido de la selección de fútbol de Argentina, J-Master solamente necesitó una jugada, un movimiento acrobático para contrarrestar un azote de Mirko y convertirlo en una enredadera con la que se llevó la cuenta de tres. De esta forma, el campeón pudo sobrevivir a la “Violencia Real”.
Mirko intentó seguir castigando a J-Master luego del combate, pero numerosos miembros del staff lo detuvieron y lo llevaron al vestuario. Luego, en la pantalla principal se mostró un video de Full Gass, miembro de CLS, facción a la que pertenecía J-Master y con la que venía teniendo muchos roces. El discípulo de Demetrio el Gladiador le comunicó a J que oficialmente quedaba echado de CLS, tras acusarlo de haberlos abandonado.
Mientras el campeón observaba en el ring el video, Byron Blayre acechaba agazapado, y terminó atacando a J-Master. Llamó a un árbitro para canjear el “Ancho de espadas”, pero aquí fue cuando la inversión de J-Master dio sus frutos, porque Franco Pedra y G-Devil llegaron al rescate para ahuyentar a “La navaja aérea”. El mismo día en el que J+Master se quedó fuera de CLS pareciera que ganó nuevos aliados.
De esta forma, terminó uno de los shows más concurridos del año para RCW Latam. Las semillas para Countdown ya fueron sembradas. Ese día, posiblemente, en Buenos Aires hará frío. También, como en Bajo Cero, todo el calor se concentrará entre las cuerdas. El calor humano de más de 30 hombres luchando por una oportunidad titular.









